sábado, 2 de octubre de 2010

El sultán de los ratones

Había una vez un sultán que tenía un palacio inmenso, también poseía mucho oro y muchos ejércitos. Además a este sultán le gustaba comer queso. Pero mucho, mucho queso.
Claro, el palacio se había llenado de ratones. Y los ratones se comían el queso del sultán.
El sultán le dijo a su visir que le consiguiera gatos para espantar a los ratones. ¡Y los consiguió! pero maullaban todo el día y toda la noche. El sultán no podía dormir y entonces le pidió al visir que trajera perros para espantar a los gatos. Cuando llegaron los perros, los gatos se fueron, pero éstos se cagaban en cualquier lugar del palacio. Al sultán no le gustó nada y le pidió al visir que le consiguiera leones para espantar a los perros. Cuando llegaron los leones, los perros se fueron, pero el sultán, la sultana y sus hijos tenían miedo de los leones.
En fin, el sultán le pidió al visir que trajera elefantes para espantar a los leones. ¡Y así se hizo! Llegaron los elefantes y los leones abandonaron el palacio.
Pero los elefantes ocupaban demasiado espacio, todo el palacio, y nadie se podía mover allí adentro.
Entonces el sultán le pidió a su visir que se llevara a los elefantes.
Para espantar a los elefantes, el visir trajo ratones, los cuales se comieron todo el queso del sultán.

adaptación de cuentosafricanos.blogspot.com

Conviviendo con leones:


Más listo que los ratones coloraos:

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